Punto de no retorno
Guturó ciertas palabras incomprensibles. La luz se difuminó con aquella silueta fantasmagórica.
-¿Quién anda allí? – Preguntó "C" con temor.
Una lenta ráfaga de viento, le dibujó el miedo desde los dedos de los pies hasta las puntas de su larga cabellera negra. Estaba semidesnuda o semivestida, eso dependía única y enteramente de su observador.
-"A" ¿Me estás asustando? - No debés regresar así como si nada... Yo te amaba. De verdad te amé y no tuve la culpa. Vos estabas muy distante y completamente sumergido en tu novela de policías, putas y poetas. Tu muerte fue inevitable. Traté de explicarte lo de mi relación con "B" Él apareció como un bálsamo de alegría y de paz en mi vida.
Interrumpió su monólogo y dejó que los sollozos trajeran lágrimas. El llanto le cambió el tono de la voz. Se volvió hostil.
-"A", yo sufría en silencio tu maldita ausencia. Tu ausencia en cuerpo presente. Y toda mujer tiene derecho a ser feliz sin importar lo que se deja atrás. ¡Te volvería a matar, las veces que fuera necesario!. No podía permitir que cualquier ridículo asunto se volviera más importante que yo.
"B", se aproximó al jardín, para compartir la novedad de haber obtenido el ansiado préstamo para producir el primer disco de su banda de Metal Progresivo y que posteriormente comenzaría una gira por media Europa y Estados Unidos, pero al oír la conversación de "C" sobre "A"; permaneció inmóvil y sin emitir ningún sonido que lo evidenciara.
Después de curtir sus pulmones con monóxido de carbono y una larga lista de etcéteras, "C" se calmó y volvió a su cama.
"B" se marchó en silencio hasta el punto de no retorno.
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